Más sabe la diabla por vieja

A mí me gustan mayores


No soy el estereotipo de una chica ‘guapa’. Nunca tuve novio en la secundaria porque entonces no resultaban atractivas las gordibuenas. Debo admitir que me sentí mal por ello, hasta que entré a la prepa. Gracias a internet me di cuenta de que los hombres mucho mayores que yo eran más interesantes que los de mi edad y ellos veían en mí algo que los otros pasaban por alto, incluyendo mis prominentes caderas, y supe que había encontrado a mi target.

Hasta la fecha, nunca he andado con alguien que tenga menos de diez años más que yo. Mi primer novio me llevaba esa cantidad; luego, a los 19 anduve con uno de 39 (sí, después nos convertimos en 40 y 20) y a los 25 ya me había cogido a un hombre bien conservado de 60.

Quizá a muchos les resulte compulsivo porque se imaginan a una joven mujer tirándose a un sexagenario impotente sin dentadura, pero no es el caso; muchos hombres de esa edad, lucen increíbles, como Nikki Sixx, a quien, por cierto, me encantaría tener entre las piernas.

Esto no quiere decir que me haya negado placeres con hombres más jóvenes (incluso más jóvenes que yo); para saber lo que a una le gusta, debe experimentar. Y hoy estoy segura de que nunca tendría una relación seria con alguien de igual o menor edad.

Por un lado, resulta excitante que un hombre joven pueda durar todo el día, pero, por otro, no he tenido conexiones con alguno más allá del sexo.

Los hombres mayores, al menos los que yo he conocido, además de fijarse en mi trasero, se han visto atraídos por mi admiración por ellos. Creo que no puedo evitar manifestar mi excitación cuando un hombre me enseña algo nuevo, ya sea un libro, una película, música, su colección de souvenirs de distintos países, e incluso su opinión fundamentada en medio de un debate sobre algo de lo que ambos tenemos algo que decir.

Una de mis fantasías es Javier Bardem, que está por llegar al quinto piso. Él ha representado exactamente el tipo de hombre que me atrae, especialmente en ‘Eat, Pray, Love’, ya que personifica a un sujeto que ha amado, vivido, viajado, experimentado casi todos los placeres de la vida y aun así prefiere lo simple: su jeep, la buena comida y un mix tape para toda ocasión. Para lograr ese balance se requieren años de errores, autocríticas, introspección, contemplación y exploración, que alguien menor de 40 difícilmente podría lograr.

Javier Bardem en ‘Eat, Pray, Love’

Por experiencia, me atrevo a decir que la razón por la que muchas mujeres se ven atraídas a hombres mayores es porque es más probable que sepan dónde están y qué es lo que quieren, e incluso saben cómo les gusta coger, por lo que hasta en ese sentido tienen algo que enseñar. A mí me gusta que me guíen y a ellos les encanta que deje que me hagan lo que más les excita.

Por otro lado, aunque la ciencia coincide en el factor de la seguridad y auto confianza, también destaca que la elección se debe a que buscamos compensar la falta de una figura paterna. Esto no me sorprende; cuando iba en la primaria estaba en una escuela católica de mujeres, y la mayoría venía de padres divorciados. De hecho, es mi caso. Así es, hay muchos daddy issues.

Hay otra teoría más compleja que tiene que ver con el miedo a envejecer; los hombres que tienen este temor buscan parejas más jóvenes, mientras que las mujeres que temen envejecer buscan hombres que las vean perpetuamente más jóvenes. Tiene sentido también, ya que, aunque una fémina llegue a los 50 o a los 60, nunca se verá como una anciana.

Sea cual sea la razón, no todo es tan chido. Salir con hombres mayores eleva las expectativas y se vuelve demasiado complicado encontrar alguien que se compare o incluso supere al anterior, especialmente en nuestra cultura, que no es tan abierta en cuanto al sexo y los fetiches. Supongo que eso es lo que envidio de las relaciones “normales”; ambas partes están prácticamente en el mismo nivel y aprenden juntos, a prueba y error.

Ahora que saben por qué me gustan mayores, cuéntenme sus experiencias en un comentario.

Prudence #PonteCondon

La Diabla

Soy la hija bastarda de un fauno y una prostituta.