De erotismo y otros demonios

Sonidos del Sexo


“No sé qué me erotiza más…..
Oír su respiración agitada. La boca de ambos saboreando la saliva
Sus gemidos, su voz ronca diciendo esa serie de cosas sucias, sexys, tiernas.
Nuestros fluidos corporales produciendo ese tan particular sonido al moverse y frotarse
Los aplausos que nuestros cuerpos producen ante el vigor y la pasión vertida
O escucharme a mí misma gimiendo y pidiendo más y más…..”

Ana Laura Rosas
Sexóloga

Durante el sexo ejercitamos nuestros cinco sentidos y aunque la mayoría de nosotros tenemos nuestro sentido favorito: “yo soy visual”, afirman los hombres y “yo soy más táctil” probablemente afirmarían las chicas. Le dedicaremos este espacio a los diferentes sonidos que se producen durante el sexo; esa serie de sonidos que van desde frases o palabras, hasta gemidos, jadeos, gritos, gruñidos, o esos sonidos que los cuerpos producen al frotarse, besarse o moverse.

Los sonidos durante el sexo son una de las mejores experiencias placenteras que tiene la actividad sexual. El escuchar a la pareja disfrutando por medio de gemidos o jadeos nos estimula el deseo sexual. Podemos respirar profundamente apretando los dientes o los labios, hacer sonidos como gemidos, suspiros, gritos, o decir frases llenas de palabras tiernas, cariñosas, o totalmente sucias y sexuales. Todos estos sonidos son maneras de expresar el placer que se está experimentando. Es la manera que tenemos de retroalimentar al otro acerca del placer que estamos viviendo.

Según diferentes estudios parece que nos encanta escuchar gemidos, jadeos y palabras porque da cierta certeza de que está experimentándose mucho placer, es un tipo de melodía sexual que emociona, excita y genera mucha pasión.

Estos sonidos juegan un papel muy importante en la estimulación de la imaginación y el deseo y en algunos casos el objetivo también es impulsar la autoestima de las parejas que al escuchar esos sonidos sienten y perciben que su cuerpo, caricias y estimulaciones son los generadores de ese placer.

Sin embargo, no son los únicos sonidos que existen durante el encuentro sexual. El sonido al besar, donde la saliva y los labios de ambos producen un ruido muy excitante si nos damos tiempo de besar con intensidad y pasión. El sonido de nuestros fluidos corporales tanto de la zona genital como de actividades como el sexo oral. El choque de los cuerpos al momento de la penetración o la estimulación con dedos o durante el frotamiento. Así como una respiración agitada entremezclada con palabras y ruidos diversos.

Los sonidos en el sexo son sonidos eróticos y recordemos que el erotismo es una vivencia placentera experimentada a través de los sentidos, en donde el oído juega un papel muy importante en nuestra experiencia, sin embargo, no todas las personas ponen atención a la excitante estimulación. ¡Y se están perdiendo de mucho!

Una buena serie de jadeos en un momento adecuado puede encender a cualquiera ¿o no?

¿Quién no ha disfrutado del sonido de la lengua cerca del oído?, o de ese quejido suave cuando se muerde suavecito alguna parte del cuerpo. O una lengua recogiendo los fluidos femeninos, ese sonido de humedades mezclándose, que suena tan excitante. El sonido de una boca metiendo y sacando un pene erecto donde la saliva, los labios y el saboreo al lamer, chupar, o succionar, que lleva a su vez a que se emitan gemidos, jadeos y palabras, y así todo en su conjunto construyen una melodía sexual altamente estimulante. Ahhh, pero no olviden siempre tener sexo seguro y protegido en donde podemos agregar sustancias que mezcladas con preservativos y protectores genitales producen más sonidos excitantes.

Esos gruñidos de un varón trabajando duro para satisfacerse y satisfacernos, o esas respiraciones apresuradas, contenidas, de un varón tímido. Esos gemidos apretados de una mujer gozando, o esos jadeos entremezclados con pequeños gritos y palabras que piden más y más.

¿Nos gusta, nos excita que nos hablen?

Para muchas personas esta actividad puede ser altamente estimulante, ya sea porque nos anticipan las cosas que van a suceder: “¡te la voy a meter ya!”, o porque dicen insultos, o palabras tiernas, recuerden qué en el sexo, todo se vale, siempre y cuando estemos de acuerdo. Aquí es fundamental la comunicación que nos llevará a entender las necesidades sexuales de las personas y a saber que cada persona y/o pareja necesita cosas diferentes.

En realidad, entendamos que la experiencia sexual es una manera de comunicación en sí misma y los sonidos durante el sexo son una manera de mostrar lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Sin embargo, estemos conscientes de que no se trata de gritar por gritar o de gemir por gemir, sino que hacer ruidos o sonidos durante el sexo es una forma de expresar nuestras emociones sexuales. Hay varones que no les agrada que las mujeres griten, porque lo sienten exagerado y muy poco real y aunque en la pornografía parezca que eso es estimulante en la realidad no es así, al menos para algunos varones encuestados.  Así como hay mujeres que les agrada escuchar palabras como “puta, zorra” solamente en el momento sexual, pero en cualquier otro momento se sentirían muy ofendidas.

Muchas personas tienen problemas para expresar el placer de esta manera, sienten vergüenza de que tanto los sonidos producidos por la boca, como por otras zonas del cuerpo o fluidos sucedan. Lo real es que hemos sido muy censurados a expresar el placer. Y tendríamos que preguntarnos quien en este momento de nuestra vida nos censura, y ¿porque lo seguimos obedeciendo? Esta es la manera de comunicar nuestro placer, y de potenciarlo también. Recordemos que no es necesario gritar, solo expresar el placer vivido. Si quieren aventurarse a producir sonidos, practiquen durante la autoerotización dejando que salga de su boca cualquier sonido y pongamos atención a los diversos sonidos que nuestro propio cuerpo produce. Y si en esa libertad que nos regala ese momento a solas, nos sentimos cómodas, entonces intentémoslo en pareja, compartiéndole ese deseo de expresar sonidos durante el sexo. Y si en casa hay niños u otras personas que nos hacen sentir cohibidos, busquemos momentos a solas para poder expresar con más libertad.

No es necesario fingir, recordemos que en la actividad sexual cada uno trabaja en obtener su propio placer y que depende de nosotros el mismo. No le fingimos al otro o a la otra, nos engañamos a nosotros mismos al compartir el cuerpo con otro/a, sin esforzarnos en conocernos, sin provocar que nuestro propio cuerpo emita sonidos melodiosos de placer.

La verdad es que a casi todos, los sonidos sexuales nos excitan. Porque se trata de una señal casi inequívoca de que él o la otra goza con el placer de compartir con nosotros. Y cuando además de esos sonidos naturales de nuestros cuerpos y fluidos, los gemidos y jadeos que la estimulación producen, agregamos palabras que expresen el gusto, el placer recibido, serán una gran recompensa para nuestro amante. Agregando suspiros, respiraciones agitadas al terminar el orgasmo son una maravillosa señal del placer experimentado.

La voz es una zona erógena muy importante, la voz está conectada con las hormonas sexuales que cuando en la adolescencia se activan, la voz en la pubertad cambia. Y durante el intercambio sexual la voz se hace más grave, más profunda, es una voz baja, que puede ser firme o temblorosa. La voz de él o la amante durante las relaciones sexuales es un potente estimulador, y si a eso agregamos frases o sonidos que retroalimenten, que soliciten más, que pidan lo que desean, o que reafirmen lo delicioso de la estimulación recibida es aún mejor. ¿Qué palabras utilizar? Sucias, sexuales, cachondas o dulces, tiernas o cariñosas. O una rica mezcla de estos polos, “eres una dulce zorrita que mama delicioso” por ejemplo. En realidad, solo cada uno de nosotros sabemos que nos excita y si no, pues a experimentar, para descubrir cuáles son las palabras o sonidos que nos proporcionan placer.

Nuestros cuerpos son la orquesta, dispuesta a crear una bella sinfonía, que con melodía, armonía y ritmo va a ser creada y cuyo resultado será placer, mucho placer. El sonido de la fricción de los cuerpos cuando están sudorosos, el sonido que producen las nalgadas, el golpeteo de los cuerpos durante la penetración, los crujidos de la cama, sillón o superficie donde sucede el acto sexual, los jadeos, los susurros, las palabras, los gemidos, la respiración profunda son la sinfonía amorosa, que merece ser escuchada. Es la música del placer, mezclada con fluidos, con silencios, con ruidos diversos que nuestros cuerpos producen. Y solo nosotros somos capaces de producirla, esa pieza única que no podrá ser replicada, porque en cada encuentro seguiremos creando más y más.

Los sonidos del sexo, son los sonidos que producen y provocan una gran cantidad de placer. ¿Qué esperamos para deleitarnos escuchándolos?


Sumérgete en la música placentera de nuestra #playlist dedicada a los sonidos del sexo:
Prudence #PonteCondon

Ana Laura Rosas Bucio

Amante, intensa, libre y apasionada de la vida. Una soñadora insaciable, no ordinaria, con mucha locura, sin tiempo para cosas que no estén llenas de pasión.

Psicoterapeuta y Sexóloga, comprometida con la salud, el placer y el bienestar de los seres humanos. Directora General de CECAPIP S.C.