De erotismo y otros demonios

Sexo con amor

Sexo con amor

“Sé que nos hemos visto solo una vez
Sé y siento que el deseo es el principal motor
Solo de pensar en tener tu sexo en el mío,
Me excito, me estremezco y humedezco,
Sé que después de esta vez, no pasará más
Pero aún y con eso…tengo la convicción
De cogerte, de adorarte, de amarte
Solo una vez será suficiente
Para llevarme este encuentro a la eternidad”

Ana Laura Rosas

¡Ya sé lo que estás pensando estimado lector: «¡Esta mujer vive en la era de las cavernas! Nos va a hablar de la importancia de amar a la persona con la que tengamos sexo, ¡qué idea más arcaica!». Y aunque sé que el encabezado de la columna sugiere eso, la idea que en esta ocasión quiero compartir contigo es otra. Te explicaré.

Efectivamente hace varias décadas existía la idea generalizada de que el sexo tenía que ser la consecuencia de una relación que primero empezaba con enamoramiento y que hasta que estuviéramos en la “seguridad” del amor, sucedía la formalización del compromiso en la pareja, llevando a los miembros de la misma a casarse y como decían los cuentos: ser felices por siempre. Idea que ha quedado comprobada que solo unía a dos personas en un estado alterado de consciencia, sin conocerse personal, ni íntimamente, con expectativas muy irreales de la relación y que como consecuencia en algunas ocasiones terminaba en fracaso.

Y pues resulta que en esos mismos años había hombres que, utilizando la idea del amor y prometiendo ese compromiso, “burlaban” -como decía mi abuela- a las mujeres para obtener sexo. Idea y práctica que a la fecha persiste lamentablemente.

Tiempo después, gracias al movimiento feminista, el uso de la anticoncepción y tengo que decir, el hartazgo de las mujeres de ser “burladas”, o ser tan restringidas en el ejercicio de su sexualidad, empezaron a establecerse relaciones en donde el amor no era requisito indispensable para tener sexo. Ni amor, ni amistad son necesarios en realidad, ahora tener sexo casual entre extraños es una realidad. Establecer relaciones de amigovios, amigos con derecho, sexo con desconocidos, encuentros casuales, y por supuesto relaciones extramaritales, amantes, amigos sexuales han existido, existen y hoy son una realidad frecuente.

La separación del amor y el sexo me parece un gran logro. No es necesario efectivamente amar a la persona con la que tengamos sexo, la experiencia sexual no requiere de ese ingrediente para poder suceder, ni le quita ni le da mayor sabor, ni plenitud, ni orgasmos.

Si bien es cierto, para algunas personas esto sigue siendo importante y entonces podemos encontrarnos a los Demisexuales que los definimos como aquellas personas que, como parte de sus necesidades afectivo-sexuales, si necesitan la unión de estos dos elementos para que pueda darse una relación. Son los que tienen sexo con amor, por lo que el sexo sucederá como consecuencia de la fuerte vinculación con otra persona.

Pero existe también una gran cantidad de personas de todas las edades que no ven ningún elemento en contra para que las experiencias sexuales inicien primero y en el camino van viendo si la experiencia amorosa entre los involucrados puede ir sucediendo. Porqué lo real es que el amor ni es consecuencia obligatoria, ni requisito básico para que exista el sexo, como también puede haber un profundo amor, sin que sea necesario el sexo.

Probablemente ahora te estés preguntando, ¿y entonces por qué el título de la columna refiere a «sexo con amor»? Creo firmemente que el sexo puede darse con amor y sin el, refiriéndome a la experiencia afectiva entre las personas involucradas. Pero estoy en la seguridad que el amor si debe obligatoriamente estar presente en la relación sexual, pero no hacia la otra persona, sino hacia uno mismo: el amor personal, ese si debe ser requisito presente en la actividad erótico sexual, tanto en la autoerotización, como en la relación sexual en pareja, como en las triejas, cuartetos o relaciones poliamorosas, swingers, parejas casuales, amigos sexuales, etc.

El amor propio es ser coherentes con las cosas que uno quiere realizar, es respetarte, cuidarte, responsabilizarte de ti mismo/a, auto conocerte y valorarte. La forma de pensar, sentir y actuar cuando se tiene amor propio permite que las personas se acepten y respeten a sí mismas, que confíen y crean en sus habilidades y que busquen lo que verdaderamente quieren.

La falta de amor propio se evidencia cuando alguien se siente inseguro, con sentimientos de soledad, miedo, enfado, vergüenza o culpa, y debido a esto se convierten en personas que no saben poner límites, que permiten cosas que no deberían y no les hace bien. En palabras sencillas, el amor propio es autoestima, es la capacidad de poner límites, la autoaceptación, el manejo de las emociones saludables y el saber poner expectativas realistas.

Y debe estar presente en nuestras actividades cotidianas, siempre, y en el área sexual es fundamental. No es necesario amar a la otra u otras personas, es necesario amarme a mi misma/o para cuidarme, respetarme, procurarme y buscar que esa experiencia sexual del estilo que sea pueda proporcionarme no solo placer, sino altos niveles de bienestar y satisfacción personal, al ser una actividad que realice con consciencia, respeto, conocimiento y responsabilidad. Con amor propio. Obvio que la otra u otras personas involucradas van a salir beneficiadas de mi amor personal, así como yo de la experiencia del o a la otra persona.

Alguien que no se ama, no se cuida y por lo tanto jamás podrá cuidar a los demás, y me refiero al cuidado a su salud, su seguridad, su integridad o hasta su vida. A que no sabrá respetar, ni cuidar el momento, el encuentro, el cuerpo con el cual está compartiendo, y que tiene altas probabilidades de permitir que lo dañen, lo enfermen o lo lastimen y por lo tanto de hacer lo mismo con los demás.  

No se respeta, no podrá responsabilizarse de las consecuencias de sus acciones, lo que, en el ámbito sexual, puede llegar a situaciones como contagio de enfermedades y embarazos no deseados que complicarán de manera importante la vida de las personas involucradas.

Además, no se conoce a si misma/o y por lo tanto su posibilidad de apertura y flexibilidad en las experiencias será muy limitada, no conoce su cuerpo, sus sensaciones, lo que le da o no placer y dejará a la responsabilidad de la otra persona su obtención de placer, lo cual no esta padre. Nuestro placer es nuestra decisión y responsabilidad no de nuestra pareja.

Entendamos que la relación sexual es un encuentro de personas jóvenes y/o adultas donde nos estamos compartiendo cuerpos y emociones, con la finalidad de obtener placer, bienestar y satisfacción personal. Ya no podemos dejar que los varones sean los responsables de nuestro placer, porque penosamente para ellos ha quedado constado que por la falta de educación sexual no han sabido darlo. Y los varones no deben dejar que ellas sean todas las que hagan la “chamba”. El porno no tiene razón, no es correcto sentarse en el sillón o cama y esperar a que ella brinque, cabalgue, culeé, apriete, chupe, succione, mientras ustedes solo gozan.

El hecho que el encuentro sexual sea casual no significa que seamos groseros y terminemos (y me refiero a hombres y mujeres), nos levantemos y a lo que sigue en nuestra vida, sin que nos importe lo que le suceda a la otra persona. No acaban de usar y desechar un objeto, compartieron, cuerpos, emociones, tiempo, vida con otra persona, además de que su propio cuerpo necesita recuperar el aliento, y volver a su normalidad. Huir después del encuentro sexual solo me hace pensar que su intención era usar a la otra persona como objeto masturbador para su placer… Lo cual es una ofensa terrible para el otro y solo denota su falta de amor propio y respeto hacia los demás.

Veo con mucha pena que la experiencia sexual se ha desvirtuado tanto, y se ha reducido a que sea coger por coger, con masturbadores vivos/as, sin conocimiento, sin cuidados, sin respeto, sin responsabilidad. Y me parece muy triste que una de las experiencias placenteras mas profundas, mas intimas, mas personales, hoy sea ensuciada con encuentros vacíos, sin satisfacción, sin plenitud. Sin amor personal.

¿Porque no puedo hacer de un encuentro casual algo memorable a recordar, no solo para mí, sino para la otra persona? Y no porque busque que suceda más. Sino porque busco ser parte de un momento en la vida de la otra persona y que el otro lo sea en la mía, y eso me llene de placer y satisfacción personal.

La vida en general debería estar llena de momentos inolvidables que nos dejen llenos, plenos, emocionalmente significativos y sensorialmente intensos.

No invitar al amor a nuestras actividades sexuales, deja a la larga sensaciones de vacío interior, nos lleva a limitar nuestra experiencia sexual, a una mera descarga equiparable a excretar desechos corporales, nos dificulta las relaciones con los demás, nos aísla, y obstaculiza nuestra capacidad de amarnos a nosotros mismos y a los demás.

El amor personal es la fórmula que enriquecerá nuestra vida y que le pondrá ese ingrediente personal de realización, bienestar y compromiso a nuestras actividades sexuales, casuales, en inicio de relación, en pareja formalizada, en trieja, cuarteto o grupo.

Invita al amor a tu vida, llévalo a donde quiera que vayas. Y ten sexo lleno de amor personal con quien tú quieras.

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable…
Personas, situaciones, todo
y cualquier cosa que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón, llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy sé que se llama AMOR PROPIO

Charles Chaplin
Prudence #PonteCondon

Ana Laura Rosas Bucio

Amante, intensa, libre y apasionada de la vida. Una soñadora insaciable, no ordinaria, con mucha locura, sin tiempo para cosas que no estén llenas de pasión.

Psicoterapeuta y Sexóloga, comprometida con la salud, el placer y el bienestar de los seres humanos. Directora General de CECAPIP S.C.