De erotismo y otros demonios

Disforia Postcoital


«Es triste que la más gloriosa de las experiencias, la sexual
Puede hacernos sentir culpables, avergonzados y anormales».

Sue Johanson

La idea de que la actividad sexual siempre dejará sensaciones placenteras, desde el inicio al fin, no es cierta, ni en todas las personas, ni en todos los encuentros. Hemos idealizado mucho las experiencias sexuales y eso ha llevado a que las expectativas que se tienen a veces cuando se confrontan con la realidad se conviertan en fracasos. Tanto el cine erótico como la pornografía ponen al sexo como experiencias siempre placenteras, sin ninguna problemática y llevan a veces a confundir nuestras expectativas y hasta nuestras necesidades reales.

Es importante que hablemos de sexo normal, de las experiencias reales que pueden sucederles tanto a hombres como a mujeres, para que entonces tengamos un parámetro diferente de comparación y podamos identificar prontamente situaciones problemáticas que pueden estar sucediendo y que tienen solución.

Somos seres sexuales y tenemos una biología, pero la realidad es que también somos seres sociales con una familia, una religión, una cultura, que influyen en nosotros de manera considerable. Lo que lleva a que hoy en día cuando hablemos de relaciones sexuales consideremos todos los aspectos que influyen en el sexo.

Lo que cada uno necesita, y espera en sus encuentros sexuales es muy individual y depende de muchos factores como nuestra edad, género, aprendizajes, época histórica y nuestra propia historia personal.

Hay parejas que tras terminar un encuentro sexual se sienten muy relajadas, con una sensación de placer y bienestar, otras personas por distintas razones se sienten muy insatisfechas y frustradas porque la actividad sexual se vio entorpecida y tienen complicaciones para gozar de la experiencia sexual, y hay un tercer grupo que durante el encuentro sexual lo gozan con intensidad pero que, al terminar, viene un bajón de estado de ánimo importante que no saben como interpretarlo ni a que atribuirlo. A esto se le llama Disforia Postcoital.

Entendemos como Disforia una emoción desagradable o molesta como la tristeza, ansiedad, irritabilidad e inquietud, es el opuesto a la Euforia. La disforia postcoital es el sentimiento de tristeza que se experimenta después de un orgasmo y que puede durar desde unos minutos hasta incluso unas horas, se ha encontrado que un 10% de las mujeres lo sufre con regularidad y hasta un 50% lo ha sufrido alguna vez en su vida. Se experimenta como melancolía, lágrimas, ansiedad, irritabilidad, sensación de inquietud.

En inglés se le conoce como Blue Sex y se considera que su origen son causas psicológicas, sociológicas y fisiológicas. Es una condición que se reconoce desde la Grecia antigua donde Galeno afirmaba que todos los animales están tristes después del coito solo la hembra humana y el gallo. Sin embargo, Galeno estaba equivocado, también las mujeres lo experimentan. Así como B. Spinoza afirmo que en lo que se refiere al placer sensual la mente está en paz, pero después de disfrutar este placer se pasa esa sensación y sigue la mayor tristeza.

En varones se ha encontrado que al menos un 40% de ellos han experimentado disforia postcoital al menos una vez en la vida y 20% informa haber experimentado disforia en el último mes. Y de 3 a 4% lo experimenta de forma regular.

La Disforia Poscoital es un malestar sexual que sucede en la fase de resolución de la Respuesta Sexual Humana mencionada por William Masters y Virginia Jonhson. Para ambos investigadores la respuesta sexual humana se caracteriza por 5 fases que inician con la propuesta de Hellen Kaplan con relación a la Fase de deseo y la fase de excitación, meseta, orgasmo y resolución que propusieron los investigadores. Y en donde en cada una de ellas suceden fenómenos fisiológicos que preparan los cuerpos tanto femeninos como masculinos para la actividad sexual.

Al suceder el orgasmo u los orgasmos entramos en la fase de resolución, se detiene la estimulación y el cuerpo se prepara para volver a su equilibrio anterior: La frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la respiración, la tensión muscular, la vasocongestión de la zona genital van disminuyendo hasta que nuestro cuerpo vuelva a su estado natural. Además, es un momento para disfrutar lo sucedido durante el encuentro sexual.

Para algunos investigadores la Disforia Postcoital no se trata de una disfunción sexual, ni de un trastorno sexual, sino de una molestia emocional, que mientras no tenga trascendencia a la sensación de satisfacción personal, o que afecte otras áreas de la vida de la persona, no requiere mayor atención. Para muchas personas suele ser un sentimiento momentáneo que desaparece a los pocos minutos, pero otras personas no lo ven ni lo viven así. Y entonces si hay que atender la situación con un Sexólogo.

Existen dos posibles explicaciones para este fenómeno, una orgánica, siendo un desorden hormonal, donde se dice que después del orgasmo, el cuerpo segrega Prolactina, una hormona que contrarresta la acción de la Dopamina, responsable del placer sexual. Durante el sexo son varias las hormonas que trabajan en conjunto, la Dopamina, la Endorfina y la Oxitocina, las que durante el sexo se disparan provocando una sensación de placer, y que cuando regresan a su nivel normal, hay personas que experimentan una sensación de vacío.

Expliquemos mejor esto de las sustancias: la dopamina es el neurotransmisor principal del placer, fluye a la corteza frontal provocando euforia y excitación, además se segrega adrenalina y noradrenalina que recorren el cuerpo para producir la excitación genital, entre otras sustancias.

Investigadores Australianos, como Brian Bird, Robert Schweitzer y Donald Strassberg de la Universidad de Utah, encontraron a mujeres que al menos una vez al mes experimentan una sensación similar a la tristeza después de sus experiencias sexuales. Encontrando que aún y después de haber sentido orgasmos intensos, pueden experimentar tristeza sin razón aparente.

Richard Friedman, director de la Clínica de Weill Cornel explica que, durante el orgasmo, hay un fuerte descenso en la actividad de la amígdala cerebral. Para que nos entendamos mejor, la amígdala es el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos en el cerebro, controlando las respuestas de satisfacción o miedo. Entonces afirman los investigadores que después de la experiencia orgásmica en todos hay un descenso de la actividad de la amígdala y una disminución abrupta de la neurotransmisión involucrada en la respuesta sexual, y por lo tanto en algunas personas desde lo fisiológico puede producirse esta disforia como consecuencia de estos factores. Los mismos investigadores afirman que mientras que sea de breve duración, y no cause malestar significativo, ni sea frecuente, esta situación podría solucionarse con apapachos posteriores al encuentro sexual, si la persona así lo desea.

Sin embargo, también hay que considerar los factores psicológicos relacionados a las creencias alrededor del sexo, como sentimientos de vergüenza y culpa, si se tuvo una educación muy restrictiva con respecto a la sexualidad, los cuales pudieran hacer que, aunque se decida en consciencia tener sexo y se disfrute después suceda una sensación de malestar psicológico acompañado también de arrepentimiento y decepción personal. Estas situaciones pueden encontrar solución con un Asesoramiento sexual, donde se brindará información y se ayudará a ir soltándose de todas esas creencias en relación al sexo.

Otro factor que pudiera influir en que suceda la Disforia Poscoital son las experiencias de abuso sexual en la infancia, o eventos de violación, que lastiman tanto el cuerpo, como las emociones de las víctimas que pueden experimentar ese malestar debido a recuerdos tanto sensoriales como psicológicos de aquellos eventos.

También, hay que hacer una distinción muy clara entre la insatisfacción sexual, derivada de una mala relación de pareja, disfunciones sexuales, actitudes de la pareja, que en realidad son una señal de alerta de otras problemáticas, en donde afecta la relación sexual.

La insatisfacción sexual hace referencia a que el encuentro sexual completo dejó a la persona insatisfecho, decepcionado, ya sea porque el encuentro no se ajusta a sus expectativas, o percibe que los contactos eróticos, las caricias son escasas o no se ajustan a sus gustos y necesidades, o tiene la sensación de que lo que sucedió es inferior a lo esperado. O es probable que la persona padezca de otras problemáticas que requieren ser diagnosticadas y atendidas oportunamente. Una situación así que se mantiene en el tiempo, puede acabar produciendo problemas de falta de deseo o distancia entre los miembros de la pareja.

La satisfacción es una valoración subjetiva que nos acompaña a lo largo de la experiencia erótica y aunque se trata de una experiencia subjetiva, si hay satisfacción desearemos repetir el encuentro, tanto tratándose solamente de la experiencia sexual, así como con la persona si fuera el caso.

Otras personas, por ejemplo, están padeciendo Trastorno Depresivo, o Trastornos de Ansiedad, y desde la misma enfermedad hasta los medicamentos que suelen darse para la atención a estas problemáticas van a afectar desde el deseo sexual, la posibilidad de experimentar el orgasmo y las sensaciones posteriores al sexo. Sin embargo, estas situaciones no son Disforia Poscoital. Si tuvimos un encuentro sexual satisfactorio y después experimentamos ese malestar que hemos mencionado entonces es Disforia Poscoital.

Es importante que, si experimentamos algún tipo de malestar antes, durante y después del sexo, busquemos ayuda profesional, no es normal sentirlo y podemos detectar muy a tiempo problemáticas diversas. El sexo debe darnos placer y bienestar. Si bien es cierto la Disforia Poscoital no es una enfermedad, pero si puede hacer sentir mal y si existen opciones para controlar o quitarla, pues ¿que esperamos?

“Nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad
Pero con frecuencia, son también la fuente de nuestra fuerza».

S. Freud
Prudence #PonteCondon

Ana Laura Rosas Bucio

Amante, intensa, libre y apasionada de la vida. Una soñadora insaciable, no ordinaria, con mucha locura, sin tiempo para cosas que no estén llenas de pasión.

Psicoterapeuta y Sexóloga, comprometida con la salud, el placer y el bienestar de los seres humanos. Directora General de CECAPIP S.C.